JUAN CARLOS SAAVEDRA DURÁN
Hoy 23 de septiembre decidí que era el día de despedir a mi hermano.
Hoy 23 de septiembre decidí que era el día de despedir a mi hermano.
Aunque él partió físicamente el 8 de septiembre, hasta hoy tengo fuerzas para decirle ADIOS.Qué difícil tarea la que me corresponde.Solo fuimos dos hijos: Juan Carlos y yo.
Solo quedamos dos de mi familia: Livia, nuestra madre y yo.
Juan Carlos siempre quiso ser el primero en todo y hasta en eso me ganó: en la partida.No me esperé que estuviera tan afanado haciendo su tarea para cumplir su cita con la muerte en la madrugada del martes 8 de septiembre.
Juan Carlos tuvo las siete vidas del gato. Tuvo muchos accidentes de tránsito, en carro, en moto, de pasajero, de conductor.
La muerte le golpeó a su puerta hace cuatro años, pero él la esquivó. Quizá fue la temporada en que compartí con él más que en la infancia. Fueron días enteros en la Clínica Reina Sofía de Bogotá, donde con el silencio cómplice de la noche, reconstruimos la infancia. Nos reíamos de todo, y lo mejor, era la sonrisa de él, que a pesar de no querer mostrarla, se le dibujaba en su rostro. Tenía que reir apretándose el estómago, recién lo habían operado de peritonitis. La visita de mi tía Stella, Isaías y Cidalia, matizaban el día.
Cuando me fui a ir me dió un abrazo grande, apretado. Como esos abrazos que mi papá nos ordenaba darnos recordándonos que éramos hermanitos y luego de algún disgusto infantil.Ese abrazo fue sincero. Ese abrazo fue mágico. Tan mágico que hoy después de tanto tiempo, casi puedo decir que lo siento.Hoy, Juan Carlos no está. La última vez que lo ví fue en Bucaramanga, a lo lejos.
La última vez que nos hablamos por teléfono fue días antes de su muerte a raíz de un incidente con una abogada de Bucaramanga.Lo llamé, me contestó, me oyó, me orientó, me dijo ADIOS! Ese día le dí los saludos de César Alberto Moreno, amigo de los dos, quien en mi visita a Colombia, en un acto lindo me dijo: aprecio mucho a Juan Carlos, llévale mis saludos. Hoy, a 16 días de su muerte lo recuerdo mucho, lo extraño mucho. Se me quedaron muchas cosas por decirle, muchas por contarle, muchas por preguntarle, muchas por oirle, muchas por compartir, se quedaron muchos abrazos sin dar, muchos sin recibir, muchos canciones por cantar, mucha música por bailar, muchas estrofas por recitar, muchos paisajes por mirar, muchos TE QUIERO SIN MENCIONAR, y UNA SOLA DESPEDIDA.
JUAN CARLOS SAAVEDRA DURÁN, descansa en Paz, te entregaré a nuestra madre, cuando Dios la llame, con la satisfacción de haberla atendido de la mejor manera, igual como lo hice con el viejo Juan. Disfruta el Paraíso. Te cumplo lo que en la clínica te dije en esa oportunidad frente a tu pregunta de qué haría yo si te fueras:
y te dije "HARÉ UN ESCRITO GRANDE, LINDO PARA MI HERMANO EL DÍA QUE ÉL FALTE.
Me dijiste: NO TAN GRANDE LUZ HELENA, pero si, DICIENTE. JUAN CARLOS ADIOS, ADIOS, ADIOS.!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
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