domingo, 26 de diciembre de 2010

UNA DÉCADA QUE TERMINA

Se va el 2010.
Cuantas cosas se lleva mes a mes. Cuantas vivencias. Cuantas alegrías.
El 2010 cierra una etapa que se proyectó desde cuando el 31 de diciembre de 1999 a las doce de la noche se anunciaba la llegada del nuevo siglo.
Las predicciones de los astrólogos hablaban de cambios abundantes antes de que finalizara la primera década del 2010.
El servicio al cliente, las estrategias del marketing, el nuevo presidente de color, los cambios por la seguridad democrática, el descalabro financiero mayor en Usa, fueron temas que una y otra vez eran tratados por los conocedores de la bola de cristal. Los baños con las siete hierbas tomaron especial importancia. Los abrazos fueron recibidos y repartidos con prendas íntimas de color amarillo. La expectativa empezaba.
Pero nadie, absolutamente nadie, vaticinó lo que pasaría en los baños del Palacio Presidencial de Colombia. En el libro de Yidis Medina, se deja constancia escrita de las "posibles" conversaciones con el entonces Presidente Uribe, quien pretendía cambiar la Constitución y asgurar el "puestico" cuatro años más. Conversaciones que se desarrollaron él sentado en el bizcocho del baño y ella en el bidét.
Nadie tampoco escribió o dijo algo del desfalco de DMG.
David Murcia Guzmán se pudre en una cárcel de Usa, mientras que los Nule están apretadísimos en su apartamento de 600 metros en Miami intentando contarle a Colombia "el carrusel de la contratación" en Bogotá, cosa que tampoco fue dicha y que tiene en bastantes aprietos a los hijos de la "Nena".
No se predijo que Colombia terminaría casi siendo devorada por las aguas. No se cuestionó el trabajo de las Corporaciones Autónomas, por cuanto todos estábamos convencidos que las cosas las estaban haciendo bien.
Nadie mencionó las pataletas de un Presidente Colombiano, que arremetería contra todo el mundo cuando se le llevara la contraria.
Nadie habló de un astuto Secretario de la Presidencia, que con aires de detective mandaría a "chuzar" a todo el mundo para saber los "chismes" no de farándula de primera mano, sino tener certeza de las conversaciones de las altas personalidades del país.
La bola de cristal tampoco acertó en contarnos que un candidato a la Presidencia llegaría al Palacio Amarillo de Santander, como fórmula de "frenada" a las pretensiones de un Coronel de la Policía que quería como la ranchera colocar "Ayudante" en el segundo mandato.
No se mencionó tampoco la llegada de un catedrático a la alcaldía, y mucho menos que de regalo a la ciudad le daría una descomunal gorda de Botero en las postrimerías de la década. Regalo por demás a mi juicio innecesario justo cuando la ciudad tiene tantas y tantas necesidades.
Nadie imaginó que un ex-combatiente del M-19 llegara a Gobernador de Nariño. Mucho menos se dijo, ni siquiera se sugirió la cantidad de políticos que llegarían a las cárceles.Apenas se iniciaría con el 2000 los procesos de transformación de la política en Colombia: el sentir de la mayoría de los colombianos por terminar la pesadilla de abusos de la guerrilla, llevó de manera rápida a la aceptación de la fuerza de los paramilitares como medida de exterminio de la extrema izquierda en Colombia.
Las esperanzas están puestas en la nueva década que va a empezar en contadas horas.
Los sueños han sido postergados en los casos en que no se han cumplido.
Las ideas se plasman en las hojas de papel y las intenciones están a flor de piel.
Como sea va a empezar una nueva década.
Estaré atenta a escribir en 10 años los cambios que hubo. Claro eso esí, si estaré con vida para ello.
Feliz 2011.

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