Verdad que duele.
No es solo el golpe físico, es aquel que queda allá, guardado en el interior. Es esa palabra que rompe el alma, destroza el corazón y nubla la mente. Es ese golpe físico que se siente en la humanidad, se queda en el recuerdo y perdura mientras desaparece el dolor y el morado que queda en el cuerpo.
Miserable aquel hombre que levante la mano contra una mujer.
Qué amor puede haber en ese ser que hoy levanta la mano y mañana pretende con esa misma mano dar una caricia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario