Se llegó el 2008. No sé si lo días sean más cortos, el tiempo pase más rápido, o todo ese cuento del calentamiento solar esté afectando los sesenta segundos de la hora.
Es obligatorio en navidad tener la sensibilidad a flor de piel. Oir a Rodolfo Aicardi (q.e.p.d.), con los Hispanos, al maestro José Barros (q.e.p.d.) con su melodía "Arbolito de Navidad" , la publicidad de Caracol eterna, obligatoriamente lo traslada a uno a las navidades de años atrás.
La armada del árbol de navidad en mi casa, nunca fue como la de los vecinos, que con olla en mano, se dedicaban a buscar el mejor chamizo para forrarlo en algodón, y colgarle las bolas navideñas multicolores, que la mayoría de ellas se quebraban en el intento.
Mi mamá donde Don Luis Ribero Silva (reconocido comerciante de abolengo de San Gil), compró un arbolito navideño americano, plateado, en una caja enorme. Aunque el árbol no se salvó de las tradicionales bolas (las mismas de los vecinos), si no necesitó en los 15 años que duró ni un poco de algodón. Era sintético. Tal vez su color intenteba reflejar nieve.
Al rededor de él, mis dos tías abuelas Delia y Clementina, armaban el pesebre. No faltaba el papel verde que simulaba las montañas, ni las cajas forradas con el mismo papel, donde se intentaba hacer una cueva, reposo de María y José, el buey, el asno, ah..... y la paja, que permanecía vacía hasta el 24 de Diciembre a las doce de la noche, donde con el alboroto de los regalos, la tía Delita sacaba rápidamente de la cómoda la figura del niño Dios. El pesebre también tenía un espejo y debajo de este, un papel azul, y encima unos patitos. De manera que parecía un lago. Distaba por supuesto mucho de toda esta tecnología que permite involucrar el agua, dentro de las peñas de los pesebres modernos.
La fecha de armar el pesebre era como el doce de Diciembre. El 16 de Diciembre se inciaba el juego de "mis aguinaldos", y entre "pajita en boca", "tres piés", "hablar y no contestar" el "sí y el no" transcurrían los días de la novena, la cual era obligada rezarla con fervor y en familia.
Lo de la natilla y los buñuelos no era tradición santandereana.
Qué demora que llegara el 24 de diciembre, y todavía siendo 24 qué demora que fueran las doce de la noche para recibir los regalos. Entre cabezazo y cabezazo intentando no dormir, el baile de los grandes, el wisky, el vino para las mujeres, la gaseosa con galletas para nosotros llegaban las doce.........
Cuánta tristeza me embarga ahora. Cuanta gente se ha ido compañera de mis navidades: Mis primos Aura Inés, Leonardo, Francisco, Javier, Humberto, mis tías Delia, Clementina, Elba quien murió este año, mis abuelitos Aníbal y Eva, mi papá Juan Francisco, que se fué en pleno 16 de Diciembre hace ocho años, cuando empezaban a oirse las notas del Tamborilero, mi tío Isaías, y tantos más que aportaron de una u otra manera a hacer imborrables esas fechas.
Pero cuánta alegría debo tener ahora. Las personas que quedan son mi mundo: Juan Felipe, Juan David, Alfredo, mi mamita, Isaías, mi tía Stella, mi tío Manuel, mi tía Martha, mis primas Olga Cecilia y su hija, Liliana y su esposo, Mariíta en Usa y su familia, Carolina en Costa Rica, Silvia en Bucaramanga (pero no se deja sentir), el tío Renacuajo, los primos Carlos, Oscar, Cecy, a su vez los primos de ellos que son como cincuenta más, etc. etc.
Bueno a todos ellos, mis deseos por que el 2008, nos brinde la oportunidad de tener en cada expresión nuestra la imagen caritativa de Jesús para no ofender, el escudo de San Gabriel para no recibir ofensas, la virtud de la paciencia y sabiduría de María, la tenacidad en el trabajo del buey y sobre todo el hogar unido, ejemplo que buscó Jesús para llegar a este mundo.
Ya llega el 31 de Diciembre, 6 de enero, que ahora quedó para el siete, uniformes, listas de libros, matrículas, plata, plata, y AJÁ QUÉ............... a esperar otra vez la Navidad, pero esta vez la del 2008.
El árbol ya no se adornará con osos, ni con moños, habrá que esperar la moda. Obligatorio tener soldaditos afuera de la casa, no soldados de carne y hueso, con su cara manchada por el sol y curtidos por el frío, sino aquellos impecables de pantalón blanco y chalequín rojo, que adornan la entrada de los centros comerciales.
Se cierra en pocas horas el 2007. Como colombiana espero el regreso de Consuelo, Clara y Emmanuel. Tengo esperanzas de ver a los demás: los gringos, el hijo del profe Moncayo, y los cientos y miles de colombianos que esperan pacientemente encadenados en la selva volver a ver a sus familias. Por ellos, por sus familias, es que el 2008 debe ser declarado el AÑO DE LA LIBERTAD.
Es obligatorio en navidad tener la sensibilidad a flor de piel. Oir a Rodolfo Aicardi (q.e.p.d.), con los Hispanos, al maestro José Barros (q.e.p.d.) con su melodía "Arbolito de Navidad" , la publicidad de Caracol eterna, obligatoriamente lo traslada a uno a las navidades de años atrás.
La armada del árbol de navidad en mi casa, nunca fue como la de los vecinos, que con olla en mano, se dedicaban a buscar el mejor chamizo para forrarlo en algodón, y colgarle las bolas navideñas multicolores, que la mayoría de ellas se quebraban en el intento.
Mi mamá donde Don Luis Ribero Silva (reconocido comerciante de abolengo de San Gil), compró un arbolito navideño americano, plateado, en una caja enorme. Aunque el árbol no se salvó de las tradicionales bolas (las mismas de los vecinos), si no necesitó en los 15 años que duró ni un poco de algodón. Era sintético. Tal vez su color intenteba reflejar nieve.
Al rededor de él, mis dos tías abuelas Delia y Clementina, armaban el pesebre. No faltaba el papel verde que simulaba las montañas, ni las cajas forradas con el mismo papel, donde se intentaba hacer una cueva, reposo de María y José, el buey, el asno, ah..... y la paja, que permanecía vacía hasta el 24 de Diciembre a las doce de la noche, donde con el alboroto de los regalos, la tía Delita sacaba rápidamente de la cómoda la figura del niño Dios. El pesebre también tenía un espejo y debajo de este, un papel azul, y encima unos patitos. De manera que parecía un lago. Distaba por supuesto mucho de toda esta tecnología que permite involucrar el agua, dentro de las peñas de los pesebres modernos.
La fecha de armar el pesebre era como el doce de Diciembre. El 16 de Diciembre se inciaba el juego de "mis aguinaldos", y entre "pajita en boca", "tres piés", "hablar y no contestar" el "sí y el no" transcurrían los días de la novena, la cual era obligada rezarla con fervor y en familia.
Lo de la natilla y los buñuelos no era tradición santandereana.
Qué demora que llegara el 24 de diciembre, y todavía siendo 24 qué demora que fueran las doce de la noche para recibir los regalos. Entre cabezazo y cabezazo intentando no dormir, el baile de los grandes, el wisky, el vino para las mujeres, la gaseosa con galletas para nosotros llegaban las doce.........
Cuánta tristeza me embarga ahora. Cuanta gente se ha ido compañera de mis navidades: Mis primos Aura Inés, Leonardo, Francisco, Javier, Humberto, mis tías Delia, Clementina, Elba quien murió este año, mis abuelitos Aníbal y Eva, mi papá Juan Francisco, que se fué en pleno 16 de Diciembre hace ocho años, cuando empezaban a oirse las notas del Tamborilero, mi tío Isaías, y tantos más que aportaron de una u otra manera a hacer imborrables esas fechas.
Pero cuánta alegría debo tener ahora. Las personas que quedan son mi mundo: Juan Felipe, Juan David, Alfredo, mi mamita, Isaías, mi tía Stella, mi tío Manuel, mi tía Martha, mis primas Olga Cecilia y su hija, Liliana y su esposo, Mariíta en Usa y su familia, Carolina en Costa Rica, Silvia en Bucaramanga (pero no se deja sentir), el tío Renacuajo, los primos Carlos, Oscar, Cecy, a su vez los primos de ellos que son como cincuenta más, etc. etc.
Bueno a todos ellos, mis deseos por que el 2008, nos brinde la oportunidad de tener en cada expresión nuestra la imagen caritativa de Jesús para no ofender, el escudo de San Gabriel para no recibir ofensas, la virtud de la paciencia y sabiduría de María, la tenacidad en el trabajo del buey y sobre todo el hogar unido, ejemplo que buscó Jesús para llegar a este mundo.
Ya llega el 31 de Diciembre, 6 de enero, que ahora quedó para el siete, uniformes, listas de libros, matrículas, plata, plata, y AJÁ QUÉ............... a esperar otra vez la Navidad, pero esta vez la del 2008.
El árbol ya no se adornará con osos, ni con moños, habrá que esperar la moda. Obligatorio tener soldaditos afuera de la casa, no soldados de carne y hueso, con su cara manchada por el sol y curtidos por el frío, sino aquellos impecables de pantalón blanco y chalequín rojo, que adornan la entrada de los centros comerciales.
Se cierra en pocas horas el 2007. Como colombiana espero el regreso de Consuelo, Clara y Emmanuel. Tengo esperanzas de ver a los demás: los gringos, el hijo del profe Moncayo, y los cientos y miles de colombianos que esperan pacientemente encadenados en la selva volver a ver a sus familias. Por ellos, por sus familias, es que el 2008 debe ser declarado el AÑO DE LA LIBERTAD.
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