Hoy me invaden los recuerdos.
Después de siete meses de ausencia, regresé a Bucaramanga, capital del departamento de Santander. En esta época descubrí la Bucaramanga que no me gusta.
A pesar de haber tenido una experiencia en la política, cuando aspiré a la Asamblea Departamental, hoy veo la política con el ojo sabio del observador, volví a Bucaramanga y la encontré en plena contienda electoral.
La contaminación visual es enorme. Por la carrera 27, no hay un solo farol o semáforo que no tenga fotos de los candidatos a la alcaldía, concejo, asamblea, y gobernaciones.
No hay en lo que es la Puerta del Sol, un solo sitio para mirar que no tenga las fotos de los candidatos, simulando ser carátulas de cds. vallenatos, con los puños apretados en señal de victoria, la mirada como perdida, las invitaciones a los bailes, con famosas orquestas, la periodoncia bien respaldada con unas sonrisas que dejan ver la blancura de sus dientes, y toda la demás parafernalia que tiene una campaña política.
Pobres candidatos.... Cualquier platica es poca en estos momentos. Todo el mundo pide, para la "logística" - nombre validado en una contienda electoral-, la publicidad, el mute del día de las elecciones, las rifas para el día del amor y amistad, la orquesta de apoyo al candidato a la alcaldía, la gasolina de los carros acompañantes, la comida de los simpatizantes, etc. etc. No tengo en cuenta por ningún motivo la platica del día de las elecciones, ni la llanera, ni los mercados del día anterior, ni los enfrentamientos entre los grupos políticos, ni los relójes, sombrillas, ponchos, ni mucho menos, la clase favorecida con la entrega de dádivas que van desde mangueras, tuberías,tejas de zinc, contratitos, empleos, y sobre todo promesas, promesas y más promesas.
En todo el viaje por tierra, en ese paso obligatorio por otros municipios, departmentos, la escena era igual: vallas, más vallas, promesas de entrega por el departamento, ah y olvidaba... en una más osada, la foto del candidato sentado, con un niño en las piernas, su esposa estrenando peinado, y dos niñas volantonas al lado de ellos, con la frase: MI FAMILIA Y YO LA DAREMOS TODA POR... (nombre del municipio)
Dios, intenté olvidar que estamos en campaña electoral, encendí la radio y todo fue peor... sonaban pistas de canciones conocidas que van desde el merengue, pasan por el vallenato,y se qudan en el recuerdo de voces que de manera poco coherente mencionan un discurso para nada convincente en los treinta segundos de la cuña.
Le pedí a Alfredo, que se detuviera en algún sitio. Era necesario relajarme. Olvidar, mirar el paisaje, apagar la radio para buscar mi música preferida (la de Marc Anthony), comer alguna delicia de queso que venden en Ubaté, y sobre todo para agradecer... seguro, para darle las gracias a Dios, que hoy miro desde la barrera y no estoy participando como protagonista de la novela política del año 2007.
A todos los candidatos les deseo la mejor de las suertes. El mejor de los programas. Pero a los ciudadanos del común , aprovecho desde mi rincón para pedirles fe en ustedes mismos.
No reciban comida hoy para tener hambre mañana. No permitan jornadas médicas hoy y luego no tener salud. Tal vez por eso perdí. Invertí mi tiempo, le resté tiempo a mi familia, pensando que la política se hacía con ideas.
Feliz día.
Después de siete meses de ausencia, regresé a Bucaramanga, capital del departamento de Santander. En esta época descubrí la Bucaramanga que no me gusta.
A pesar de haber tenido una experiencia en la política, cuando aspiré a la Asamblea Departamental, hoy veo la política con el ojo sabio del observador, volví a Bucaramanga y la encontré en plena contienda electoral.
La contaminación visual es enorme. Por la carrera 27, no hay un solo farol o semáforo que no tenga fotos de los candidatos a la alcaldía, concejo, asamblea, y gobernaciones.
No hay en lo que es la Puerta del Sol, un solo sitio para mirar que no tenga las fotos de los candidatos, simulando ser carátulas de cds. vallenatos, con los puños apretados en señal de victoria, la mirada como perdida, las invitaciones a los bailes, con famosas orquestas, la periodoncia bien respaldada con unas sonrisas que dejan ver la blancura de sus dientes, y toda la demás parafernalia que tiene una campaña política.
Pobres candidatos.... Cualquier platica es poca en estos momentos. Todo el mundo pide, para la "logística" - nombre validado en una contienda electoral-, la publicidad, el mute del día de las elecciones, las rifas para el día del amor y amistad, la orquesta de apoyo al candidato a la alcaldía, la gasolina de los carros acompañantes, la comida de los simpatizantes, etc. etc. No tengo en cuenta por ningún motivo la platica del día de las elecciones, ni la llanera, ni los mercados del día anterior, ni los enfrentamientos entre los grupos políticos, ni los relójes, sombrillas, ponchos, ni mucho menos, la clase favorecida con la entrega de dádivas que van desde mangueras, tuberías,tejas de zinc, contratitos, empleos, y sobre todo promesas, promesas y más promesas.
En todo el viaje por tierra, en ese paso obligatorio por otros municipios, departmentos, la escena era igual: vallas, más vallas, promesas de entrega por el departamento, ah y olvidaba... en una más osada, la foto del candidato sentado, con un niño en las piernas, su esposa estrenando peinado, y dos niñas volantonas al lado de ellos, con la frase: MI FAMILIA Y YO LA DAREMOS TODA POR... (nombre del municipio)
Dios, intenté olvidar que estamos en campaña electoral, encendí la radio y todo fue peor... sonaban pistas de canciones conocidas que van desde el merengue, pasan por el vallenato,y se qudan en el recuerdo de voces que de manera poco coherente mencionan un discurso para nada convincente en los treinta segundos de la cuña.
Le pedí a Alfredo, que se detuviera en algún sitio. Era necesario relajarme. Olvidar, mirar el paisaje, apagar la radio para buscar mi música preferida (la de Marc Anthony), comer alguna delicia de queso que venden en Ubaté, y sobre todo para agradecer... seguro, para darle las gracias a Dios, que hoy miro desde la barrera y no estoy participando como protagonista de la novela política del año 2007.
A todos los candidatos les deseo la mejor de las suertes. El mejor de los programas. Pero a los ciudadanos del común , aprovecho desde mi rincón para pedirles fe en ustedes mismos.
No reciban comida hoy para tener hambre mañana. No permitan jornadas médicas hoy y luego no tener salud. Tal vez por eso perdí. Invertí mi tiempo, le resté tiempo a mi familia, pensando que la política se hacía con ideas.
Feliz día.
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