Empiezo mirando hacia atrás.
Hace cuarenta o cincuenta años tal vez el rol de la mujer estaba determinado a ser buena esposa, madre ejemplar, amante tímida,excelente administradora de los recursos del hogar, a parte de esos se desempeñaba como modista, zurcía, asignaba labores al servicio y tenía una sazón exquisita.
A mi me tocó una madre diferente. Ejecutiva para la época. Aprendió a fumar Parliament, tomaba decisiones, independiente económicamente, con deseos de ver triunfar a sus hijos, gustadora de lo mejor, olorosa a las mejores fragancias, dulce, tierna, pésima administradora del hogar, no sabía zurcir, y pues..... no sé si era amante tímida.
Cuando va pasando el tiempo, y hago esta retrospección, me siento orgullosa de ser mujer..... pero ahora si que se debe conjugar a la mujer ejecutiva, con la excelente ama de casa, la amante tímida con la que sabe manejar el kamasutra, la que utiliza perfumes finos, pero también le toca pagar los servicios.
Es decir el tiempo cambió y las funciones de la buena esposa también cambiaron. Se le colgaron más muchas más actividades (o nos las colgamos nosotras mismas). Ahora también la mujer está en los bancos como gerentes, en los concejos de las ciudades, en las alcaldías en las Gobernaciones, en las Cámaras, en el Senado, pero también debe hacer presencia en la casa.
Debe atender las tareas escolares, (si señores debe hacerlo), no debe delegar el cuidado de sus hijos, debe controlarlos por el celular, debe asistir a las reuniones con sus jefes, o citar a sus subalternos, ir a las reuniones del colegio, acompañar al hijo universitario, invitarle la novia a almorzar, acompañar a cine a los pequeños, comer helados (sin engordar), compartir en familia sin demostrar cansancio, saber hacer mercado, saber de sazón, no dejar de arreglarse las uñas, retirarse el maquillajes siempre, no importa la hora que llegue, aplicarse las cremas humectantes de noche y apoyar su cabeza en la almohada, intentando descansar. Despertarse de noche, a evacuar de pronto por tomar los ocho vasos de agua recomendables, dar una vuelta a sus hijos, arroparlos, darles un beso en la frente, hablarles al oído, y retornar a la cama, para intentar seguir durmiendo al lado de su esposo. Ah, eso sí a oscuras para no despertar a nadie.
Si esto, no es un honor que cuesta, no se entonces que es SER MUJER.
Gracias a Dios por mis dos hijos, por mi esposo Alfredo, y también por mi madre, que hoy enferma de alzhaimer permanece a mi lado.
Hace cuarenta o cincuenta años tal vez el rol de la mujer estaba determinado a ser buena esposa, madre ejemplar, amante tímida,excelente administradora de los recursos del hogar, a parte de esos se desempeñaba como modista, zurcía, asignaba labores al servicio y tenía una sazón exquisita.
A mi me tocó una madre diferente. Ejecutiva para la época. Aprendió a fumar Parliament, tomaba decisiones, independiente económicamente, con deseos de ver triunfar a sus hijos, gustadora de lo mejor, olorosa a las mejores fragancias, dulce, tierna, pésima administradora del hogar, no sabía zurcir, y pues..... no sé si era amante tímida.
Cuando va pasando el tiempo, y hago esta retrospección, me siento orgullosa de ser mujer..... pero ahora si que se debe conjugar a la mujer ejecutiva, con la excelente ama de casa, la amante tímida con la que sabe manejar el kamasutra, la que utiliza perfumes finos, pero también le toca pagar los servicios.
Es decir el tiempo cambió y las funciones de la buena esposa también cambiaron. Se le colgaron más muchas más actividades (o nos las colgamos nosotras mismas). Ahora también la mujer está en los bancos como gerentes, en los concejos de las ciudades, en las alcaldías en las Gobernaciones, en las Cámaras, en el Senado, pero también debe hacer presencia en la casa.
Debe atender las tareas escolares, (si señores debe hacerlo), no debe delegar el cuidado de sus hijos, debe controlarlos por el celular, debe asistir a las reuniones con sus jefes, o citar a sus subalternos, ir a las reuniones del colegio, acompañar al hijo universitario, invitarle la novia a almorzar, acompañar a cine a los pequeños, comer helados (sin engordar), compartir en familia sin demostrar cansancio, saber hacer mercado, saber de sazón, no dejar de arreglarse las uñas, retirarse el maquillajes siempre, no importa la hora que llegue, aplicarse las cremas humectantes de noche y apoyar su cabeza en la almohada, intentando descansar. Despertarse de noche, a evacuar de pronto por tomar los ocho vasos de agua recomendables, dar una vuelta a sus hijos, arroparlos, darles un beso en la frente, hablarles al oído, y retornar a la cama, para intentar seguir durmiendo al lado de su esposo. Ah, eso sí a oscuras para no despertar a nadie.
Si esto, no es un honor que cuesta, no se entonces que es SER MUJER.
Gracias a Dios por mis dos hijos, por mi esposo Alfredo, y también por mi madre, que hoy enferma de alzhaimer permanece a mi lado.
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