El tiempo va pasando.
Los días, las horas, los minutos se van agolpando poco a poco en la memoria y cada vez es mucho más distante la imagen de él.
Cada evento que va transcurriendo va demostrando que nadie es indispensable.
La partida fue repentina, el olvido largo, pero va llegando.
La ausencia va familiarizándose conmigo y yo con ella.
Cada día nuevo me da la esperanza que voy alcanzando mi meta: ese día donde definitivamente todo quedó en el ayer.
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